Embelezado – Una confesión

Escondido entre sus textos
resaltados y enmarcados
yace un hombre embelezado
con sus libros y pretextos.

Día y noche el medita
elabora dichos sabios
dulce miel tiene en los labios
Aun poemas el recita.

El escucha al anciano
Y al joven no aconseja
no alimenta a la oveja
pero al sabio da la mano.

Su conocimiento es oro
la lectura su pasión
escribir su adicción
y una pluma su tesoro.

Esta es mi confesión
a los libros he amado
a la gente he dejado
y olvidado mi misión.

Mil preguntas respondí
y me cautivó el saber
doloroso fue entender
que la sencillez perdí.

¿Cómo puede suceder
que buscando al divino
Este corazón cretino
aun me pueda corromper?

¿De que valen los perplejos?
¿De que vale el “¡amen!”?
Si mi corazón no ven
porque de él están muy lejos.

latón viejo y resonante
es el docto sin amor
como bosque sin color
o canción sin consonantes.

Oh mi Dios perdonador
que abrazas e instruyes
si a este ingrato restituyes
hazle ver tu gran amor.

Que no sea yo embriagado
de intelecto sin pasión
más recibe en oración
mi corazón consagrado.

Lléname de tu amor puro
y así guíe con cuidado
las ovejas que me haz dado
hacia tu lugar seguro.

Martín Manchego

* Escribí este poema esperando que todos los que cometen el mismo error se den cuenta de cuan fácil es amar más el saber que a Dios y a su pueblo. Dios restaura y vuelve a usar.

 

Photo by Jez Timms on Unsplash

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